Tal vez seas un apasionado/a de la tecnología que no sabe cómo controlarse para empezar a utilizar las herramientas TIC en tu clase. O, por el contrario, quizá seas muy escéptica/o acerca de sus cacareados beneficios. O puede que en realidad te asuste el tema, pero sientes la obligación de hacer algo en este terreno. Introducir las TIC en la cotidianeidad de un aula escolar se sigue viendo por muchos como un reto, un trabajo añadido, un esfuerzo que quizá no valga la pena. ¿Es realmente así?
En el presente artículo se pretende ayudar a clarificar ideas a quienes buscan hacer su primera actividad de clase con TIC. También a quienes ya han empezado, pero no acaban de verle el sentido. No buscamos dar recetas, más bien queremos dar orientaciones y principios que den sentido al trabajo.


Hablamos de educación

Lo primero y principal que tienes que tener en la cabeza es que eres maestro/a o profesor/a, que tu meta es una meta educativa.
Lo segundo, que
ninguna tecnología te hará ser mejor profesor o dar mejores clases.
Si tienes esto bien claro, tienes la mitad del camino andado.

¿Por qué TIC?

Cualquier cambio en la metodología de la enseñanza nos tendría que llevar a la misma pregunta: ¿en qué medida este cambio me ayuda a aproximarme a mis objetivos educativos? Si la respuesta es satisfactoria, podemos apostar por llevar a cabo ese cambio.
Pero ¿cómo saberlo? Los beneficios de la aplicación de las TIC en educación han sido pregonados a los cuatro vientos desde hace varias décadas ya sea por pedagogos o tecnólogos, pasando por vendedores y fabricantes de cachivaches. Periódicamente asistimos al nacimiento de la "herramienta TIC definitiva" que va a arreglar todos los problemas de atención y esfuerzo de los alumnos y que va a aportar al trabajo docente cotas de facilidad y comodidad inimaginadas.
Sin embargo, todos hemos sido testigos directos o indirectos de numerosos fracasos en este campo, así que el escepticismo se nos supone.
Conclusión: la tecnología no hace milagros, aunque en manos de buenos profesores la cosa ya no está tan clara.

MITOS QUE CONVIENEN CUESTIONAR

El cachivache x ahorra trabajo o tiempo al profesor. Falso. Las TIC no ahorran trabajo. Ciertos usos de las TIC pueden ayudar a reducir algunos tipos de tareas repetitivas o tediosas. Lo normal es que las TIC te den más trabajo. Otra cosa es que puedas disfrutar más de ese trabajo u obtener resultados que te satisfacen más como maestro y que difícilmente podrías alcanzar sin usarlas.

El programa x enseña a los niños a tal o cual cosa. Falso. ¿No habíamos quedado en que el maestro eres tú? En todo caso, un programa de ordenador puede ayudar a tus alumnos a practicar algo que les has enseñado y que, probablemente, podrían practicar con igual eficacia en tareas tradicionales de lápiz y papel. Otra cosa es que ese tipo de práctica repetitiva que proporcionan algunos juegos y programas es más agradable de realizar para los alumnos y trabajarán más tiempo y practicarán más.

Las TIC permiten individualizar la enseñanza. Falso. Como profesor eres el único que puede hacer eso y las TIC pueden ser una herramienta que te facilite conseguirlo en la medida que las uses con ese objetivo. La creencia en ese poder taumatúrgico de las TIC para mejorar la enseñanza es uno de las fuerzas que más dificultan un uso realmente educativo.

Para aplicar las TIC hace falta mucha formación. Falso. Necesitas conocer las posiblidades que te ofrece la tecnología, pero no tienes que ser un experto. ¿Sabes acaso como funciona una lavadora o un televisor? No. Sin embargo, los utilizas a diario y les sacas partido. ¿Has tenido que hacer cursos de 40 horas certificados por una empresa? No. ¿Por qué? Porque sabes para qué quieres la lavadora.



Qué puede aportar usar las TIC en educación

Para empezar, deberíamos considerar por un momento la idea de que las tecnologías de la información y la comunicación están aquí para quedarse. Tal vez queda gente por ahí que ve Internet como una moda pasajera o que los ordenadores son sólo para tecnólogos. Son los mismos que hace algunos miles de años pensaron que el fuego era un juguete curioso y peligroso y que después de la novedad la tribu volvería a la carne cruda.
Recordemos que nuestro modelo mental de escuela en pleno siglo dieci... ¡veintiuno! (como dirían Les Luthiers) es una variante ligeramente mejorada de las escuelas medievales. Lo cierto es que el ente abstracto "escuela" parece querer vivir impermeable a los cambios y hasta experimenta un cierto rechazo por las propias "ciencias de la educación".
Para decirlo en pocas palabras: la escuela debería integrar la tecnología porque forma parte del abanico de herramientas que están disponibles hoy. Es más:

· El alumnado es "homo sapiens digitalis". Vive en un mundo en el que las tecnologías de la información y la comunicación forman parte de su vida cotidiana: usan teléfonos móviles, ordenadores, Internet...
· El alumnado es "tecnoparlante": habla en el lenguaje audivisual y tecnológico.
Dicho lo anterior, la integración de actividades TIC en el aula puede aportar algunos beneficios en tanto que puede (potencialmente):

· Favorecer la adopción de metodologías de trabajo colaborativo, ya sea porque las actividades TIC requieren de trabajo en equipo, ya sea porque existen tecnologías (correo electrónico, chat, blog, wiki...) que sirven como herramientas para realizarlo.
· Facilitar la creación de conocimiento y contenidos desde la escuela. En lugar de limitarse a recibir, la escuela dispone ahora de herramientas para hablar. Y la audiencia potencial es todo el mundo.
· Permitir la realización de actividades "imposibles" como rodar y montar una película, establecer una radio y/o televisión escolar mediante podcast, comunicarse con escuelas de otros lugares en tiempo real y un largo etcétera.
No hablamos de la escuela "virtual" porque nuestra escuela es todavía presencial. La enseñanza a distancia es una modalidad específica a la que las TIC aportan una gran cantidad de herramientas de contenidos y comunicación. Sin embargo, nuestras escuelas infantiles, nuestros colegios de primaria y nuestras instituciones siguen siendo entornos presenciales.


Pero, ¿cómo hago entonces?

Por una parte, la oferta más habitual tiende a estar basada en las herramientas, en la forma de cursos para aprender a manejar ciertos programas o aparatos. Libro020.jpgCon frecuencia se trata de una instrucción descontextualizada, poco significativa para un profesorado al que se le pone un martillo en la mano y acaba reaccionado de alguna de estas maneras:
· Interpretando todos los problemas como clavos y actuando en consecuencia.
· No encuentra clavos y acaba tirando el martillo.
· Intentando imaginar otros usos para el martillo, pero éste tampoco es que de mucho más de sí.
Ahora, sustituye la palabra martillo por el nombre de algún programa o máquina y saca tus propias conclusiones. Más o menos viene a pasar esto:

· Al centrarse en herramientas específicas se da la impresión de que no hay otra cosa, o que vale para cualquier situación. Es el tipo de enfoque que se suele percibir cuando una empresa promociona un producto con "eventos de formación".
· Muchos profesores no consiguen ver cómo esa herramienta les puede ayudar a hacer algo que les interese, así que acaban pasando del tema. Esta sensación se queda, muchas veces, cuando se asiste a formación en la que el ponente presenta muchas "prestaciones" de la herramienta, pero sin mostrarlas en un contexto educativo.
· Otros profesores intentan sacarle partido a la herramienta presentada, para descubrir que quizá no es tan formidable como aparentaba, o por lo menos que no tienen las pistas necesarias para sacarle el rendimiento esperado.
· También puede ocurrir que recurramos a esa herramienta o conjunto reducido de ellas porque no hemos tenido oportunidad de conocer otras.
El problema no es de las herramientas TIC, se origina en un planteamiento de la formación que olvida la necesidad básica de la formación del profesorado: dotarlo de medios para crear mejores situaciones educativas en las que los alumnos puedan aprender. Por eso sería preferible que la formación fuese impartida por profesores/as que trabajan con esas herramientas, y no por comerciales.
Esto implica que la formación tiene que incluir diversos niveles de aproximación a las herramientas TIC y a la didáctica con TIC. No se trata tanto de instruir a los maestros en el uso de los programas o las máquinas, como de tratar de conseguir que los profesores y profesoras:

· Desarrollen un concepto realista y flexible de la aportación de las TIC al proceso educativo.
· Se hagan una idea del tipo de herramientas disponibles y sus posibilidades en relación a la didáctica de sus áreas de conocimiento, que les permite decidir cuáles son adecuadas para su situación particular.
· Adquieran un dominio suficiente de las herramientas que han considerado usar, en relación a los objetivos educativos que persiguen.

Una formación TIC adecuada

El problema de la formación TIC basada principalmente en enseñar a manejar herramientas es que suele perder de vista el objetivo de cualquier herramienta o Libro022.jpgestrategia didáctica (TIC o no TIC): contribuir a mejorar los procesos de aprendizaje.
Desde nuestro punto de vista, la formación no es una cuestión de cantidad, sino de relevancia y oportunidad. Esta relevancia no se refiere sólo a que cubra unos contenidos adecuados, sino a que éstos se presenten en el momento oportuno. Por ejemplo, la instrucción en el manejo de una herramienta no ayuda mucho si no sabemos para qué la vamos a usar.


Cuatro fases para apropiarnos de las TIC

Explorar
Explorar significa abrir nuestra mente a ideas que están siendo realizadas por otros en el ámbito de la integración de TIC, con herramientas o estrategias que tal vez no conocíamos o que no nos habíamos planteado. Consiste en impregnar y dejar macerar nuestra imaginación.
Explorar implica conocer lo que hay, o sea, que nos suenen las muchas herramientas que existen, los planteamientos, las formas en que otros la usan. El primer paso para que uno pueda adoptar una herramienta es, como mínimo, haber oído hablar de ella, tener una idea aproximada de la utilidad que tiene, saber hasta dónde han llegado otros, o cómo la han modificado.
Una formación que responda a esta fase nos debería poner en contacto con experiencias y sugerencias, sin entrar en los detalles técnicos, de modo que seamos capaces de hacernos una idea de las posibilidades que se nos ofrecen y las perspectivas educativas desde las que se plantean.
Algunos formas de concretar formación adecuada a esta fase son:

· Sesiones monográficas en las que se muestran ejemplos reales de uso de las TIC en el aula
· Sesiones de actualización en nuevas tecnologías, en las que se presentan ejemplos de experiencias, herramientas, etc.
· Sesiones monográficas sobre herramientas, proponiendo usos posibles y ejemplos educativos realizados
· Paneles de experiencias en congresos, jornadas, encuentros de profesores, etc.
Imaginar
Cuando hablamos de imaginar, se trata justamente de buscar el "encaje" entre las ideas generadas en la fase anterior y nuestros planteamientos educativos. Es decir, poniéndome en mi situación particular como profesor/a de una asignatura, con un grupo de alumnos determinado, cuáles de esas ideas pueden contribuir acaptura2.jpg mejorar los procesos de aprendizaje y cómo tendría que adaptarlas para lograr integrarlas.
¿Sería necesaria una didáctica de las TIC? Puede que sí, pero quizá sea más relevante una didáctica TIC para las áreas de conocimiento. El matiz tiene su importancia ya que la forma de enseñar no puede estar desvinculada del contenido que se enseña. Por esta razón, didáctica de las TIC es un concepto quizá demasiado aislado de las situaciones particulares de enseñanza, como lo seria una "didáctica de la pizarra".
Es cierto que podemos usar las mismas herramientas TIC (al menos buena parte de ellas) en distintas etapas o asignaturas, pero no las vamos a utilizar igual porque tanto los contenidos, como las capacidades de los alumnos y los enfoques didácticos son diferentes y eso determina situaciones de aprendizaje diferentes. Hay herramientas más generales que otras, eso es evidente, pero el modo en que pueden ayudar es bastante dependiente del tipo de contenidos y alumnado con los que vamos a trabajar.
Por ejemplo: imaginar cómo puede ayudar el vídeo digital en la etapa de educación infantil dará lugar a un planteamiento diferente del que tendríamos en la secundaria. Se puede argumentar que esto es una obviedad, pero basta observar ciertas presentaciones de algunas herramientas TIC para darse cuenta de que quizá no lo sea tanto, a la vista de la cara de póker de la mayoría de profesores asistentes cuando el comercial de turno explica las "aplicaciones educativas" sin contextualizarlas.
Aquí habría dos niveles de formación:

· La didáctica TIC "de área" en la formación inicial del profesorado.
· Los cursos y jornadas de actualización didáctica TIC, monográficos del tipo "herramientas TIC en el aula de (inclúyase aquí el área de conocimiento que proceda)".
Preparar
La "fase" de preparación nos lleva al aterrizaje en la problemática de poner en marcha un proyecto o una actividad TIC: ¿cómo organizo a los alumnos? ¿qué recursos técnicos necesito? ¿cómo estructuro el aula? ¿cómo distribuyo las actividades en el tiempo? Y podríamos seguir.
Por un lado, tenemos la adaptación de nuestro proyecto TIC a los medios de que disponemos. Por otro, esos detalles organizativos que no suelen venir en los libros.
Respecto a los medios, se trata de un razonamiento "interactivo" en el que tendremos que ver hasta dónde nos dejan llegar las instalaciones y dotaciones de nuestro entorno de trabajo y hasta dónde podemos adaptar ciertas propuestas a esas posibilidades. Sin embargo, la dotación de medios no determina el éxito del proyecto. Es una cuestión de que ese proyecto educativo concreto tenga una buena integración en el curriculum y que utilice la tecnología disponible con sentido educativo.
En cuanto a las organización del aula y del trabajo la mejor fuente es la experiencia propia y de otros profesores y, por qué no, una metodología abierta a la exploración. A veces, simplemente no se puede saber cómo van a funcionar las cosas y hay que asumir el riesgo que eso conlleva.
Más que formación en el sentido habitual, a estas altura necesitamos compartir experiencias, hablar con otros colegas que hayan puesto en marcha proyectos similares y que ya se hayan encontrado con los mismos problemas. En este sentido funcionan muy bien las "comunidades virtuales" en forma de foros o listas de correo y los encuentros y reuniones presenciales que ofrezcan un buen espacio para intercambiar ideas.

Acompañamiento
Una vez en funcionamiento las actividades podrías pensar que ya se ha acabado el tiempo de la formación. Pero precisamente este es un buen momento para aprender sobre la propia práctica. Observa y toma nota de lo que ocurre: las reacciones de los alumnos, las dificultades que surgen y cómo las resuelven ellos y cómo las resuelves tú, los elementos positivos, los descubrimientos y todo lo que te parezca relevante.
De este modo, irás construyendo un saber basado en tu propia acción y experiencia que podrás compartir con otros.
Ten en cuanta que una de las grandes ventajas de las herramientas TIC es la posibilidad de cambiarlas con facilidad por otras alternativas. Saber lo que ha funcionado y lo que no te permitirá tomar mejores decisiones la próxima vez. Tal vez organizar los grupos de otra manera, o utilizar otro programa en vez del elegido en principio, o dedicar más tiempo a un aspecto que a otro.


Para terminar

La formación en TIC no debe seguir un modelo único, hay distintos planteamientos de formación para distintas necesidades y momentos, pero todos ellos tienen que vertebrarse como parte de un proceso de formación del profesorado.
Dicho de otra forma: no se trata de un proceso de capacitación tecnológica, sino de un proceso de capacitación pedagógica: cómo enseñar mejor utilizando TIC.

1. Plan de acción
Las fases que expones me recuerdan los estadios del proceso educativo que se propone en la metodología de la práctica reflexiva:
1. Idear un plan de acción: para qué contenidos voy a usar las TIC, con qué alumnos las voy a utilizar, al servicio de qué fin
2. Aplicar el plan: Llevar un diario de las sesiones a modo de portafolio.
3. Recoger evidencias: Valorar los avances o retrocesos; aciertos o errores para...
4. Revisar y modificar el plan de acción inicial.
Estas fases con válidas en el ámbito de la docencia con alumnos de infantil y secundaria; pero también lo es en el ámbito de la formación del profesorado.


Explorando el mundo de las experiencias educativas TIC

Las herramientas tecnológicas son muy polivalentes: sirven para muchas cosas, lo cual, paradójicamente, hace que en ocasiones sea difícil valorar su utilidad en un campo concreto si las tomamos de forma descontextualizada. Probablemente esto le ocurre a muchos profesores y profesoras que tratan de acercarse a este modo de trabajar, pero que no consiguen imaginar cómo pueden funcionar esas herramientas en un entorno de aprendizaje escolar.
En cambio, una buena primera aproximación al uso educativo de las TIC consiste en tratar de conocer y evaluar actividades que ya utilizan TIC tomándolas como lo que son: propuestas de carácter didáctico que, entre otros recursos, incluyen diferentes elementos tecnológicos.
Las preguntas que nos tendríamos que hacer en un primer momento son del tipo:

· ¿Qué objetivos tiene esta actividad? ¿Qué puedan aprender los alumnos con ella?
· ¿Qué contenidos trabaja? ¿Cómo los desarrolla?
· ¿De qué forma podemos evaluar los aprendizajes?
Y en relación con nuestros propios objetivos educativos, podríamos plantearnos:

· ¿Como contribuiría este tipo de actividad a mi proyecto didáctico?
· ¿Qué elementos debo modificar, suprimir, sustituir o añadir para adaptarla a mi situación?
En otras palabras, se trata de realizar un análisis didáctico de la propuesta para determinar si es una propuesta que me interesa adaptar y llevar a cabo porque favorece el tipo de aprendizaje que pretendo que consigan mis alumnos.
El análisis de las herramientas TIC concretas implicadas vendría luego, subordinado al planteamiento educativo. Es decir: una vez que sé lo que puedo o quiero hacer, me pregunto cómo lo voy a realizar.


¿Qué es una actividad TIC?

Puede parecer una pregunta tonta, pero quizá sea una pregunta conveniente: ¿hay algo que distinga a las actividades TIC de otras, aparte del hecho de emplear herramientas tecnológicas?
Se podría decir que hay dos grandes tipos o modalidades de actividades que implican el uso de herramientas tecnológicas:

· Las que se podrían llevar a cabo igualmente sin TIC
· Las que no se pueden llevar a cabo si no se usan TIC
TIC incrustadas
El primer grupo de actividades lo compondrían todas aquellas actividades convencionales a las que se añade (se les incrusta) un soporte tecnológico, aunque pueden realizarse con otros medios tradicionales, básicamente lápiz y papel.
Algunos ejemplos básicos:

· Una explicación de clase apoyada con una presentación
· Ejercicios de práctica preparados con herramientas tipo HotPotatoes o JClic (dos herramientas que nos permiten crear actividades en formato digital)
· Trabajos tradicionales presentados digitalmente
· Utilización de materiales de terceros en soporte digital
· Uso de buscadores y enciclopedias en línea
· Juegos de ordenador basados en adaptar actividades y contenidos convencionales
Por supuesto, la incorporación de la tecnología a estas actividades puede facilitar que se logren unas cuantas ventajas muy apreciables, entre otras:

· La posibilidad de integrar múltiples medios (audio, vídeo, animación) de una forma fácil y, por tanto, promover un aprendizaje multisensorial
· La flexibilidad a la hora de presentar, modificar y distribuir los materiales creados entre los alumnos
· El mayor atractivo que suele presentar el soporte para los alumnos, que favorece que presten más atención y dediquen más tiempo
· La mayor facilidad para reutilizar, reciclar y compartir los materiales creados
TIC integradas
El otro grupo o modalidad de actividades estaría formado por aquellas que no se pueden realizar sin el concurso de las TIC.
Ejemplos de esas actividades serían:

· Creación de material multimedia: audio, vídeos, podcast, animaciones
· Creación de webs, blogs, wikis y otras formas de publicación de contenido en Internet
· Realización de proyectos colaborativos a distancia usando herramientas como el correo electrónico, chat, videoconferencia
· Actividades como webquest, cazas del tesoro...
· Algunos juegos de ordenador de estrategia, simulación, etc
Este tipo de propuestas comparten también algunas características didácticas:

· Se basan normalmente en sistemas de trabajo por proyectos
· Involucran diversas habilidades de comunicación, planificación, trabajo en equipo, expresión oral y escrita, además del trabajo con los contenidos específicos
· Son proyectos muy motivadores y requieren una participación muy activa de los alumnos
· Los alumnos generan nuevo conocimiento, no pueden limitarse a reproducir y la naturaleza de la actividad hace que tengan que reelaborarlo
TIC al trabajo
Lo anterior nos estaría indicando que podemos introducir las TIC con diferentes niveles de profundidad. El más superficial sería si simplemente nos limitamos a convertir las actividades convencionales en actividades con un soporte tecnológico.
Ahora bien, la posibilidades que brinda la tecnología nos permiten incrementar el potencial de esas mismas actividades convencionales con relativamente poco esfuerzo y de múltiples maneras.
Veamos un ejemplo sencillo. Supongamos que tenemos preparadas unas fichas para impartir una clase y las convertimos en una presentación para apoyar la explicación oral. Este sería un caso de uso superficial.
A continuación veamos unas cuantas formas relativamente sencillas de potenciar ese material y hacer un uso más enriquecedor de la tecnología:

· Incluir imágenes, vídeos y otros contenidos multimedia en relación al tema tratado en la presentación. Esto proporciona a los alumnos una visión más atractiva y fácil de procesar del tema.
· Añadir enlaces en los que se ofrezcan explicaciones alternativas, más detalladas (o más simplificadas, para alumnos con dificultades) de los diferentes puntos. De este modo, facilitamos que alumnos con diferentes estilos y capacidades de aprendizaje puedan encontrar recursos más accesibles o interesantes para ellos.
· Poner a disposición de los alumnos ese material en la web del colegio, en un CD-ROM, etc. De este modo lo puede utilizar cuando y donde lo necesiten.
· Hacer versiones del material, añadiendo o eliminando contenido, para adaptarse a diferentes capacidades de los alumnos.
Podemos ir aún un poco más lejos, incorporando a los alumnos activamente al proceso, proponiéndolos actividades como:

· Que sean ellos los que busquen y sugieran enlaces a webs y otros recursos relacionados con el tema, exponiendo las razones por las que los han elegido. Nuestra explicación les proporciona una primera entrada al tema y el trabajo de localizar nuevos recursos les aporta una sensación de corresponsabilidad y, por otro lado, requiere de ellos un procesamiento de lo aprendido más profundo.
· Que preparen a su vez presentaciones desarrollando algunos apartados del tema o que preparen una web o un blog para ir colgando los recursos que han encontrado. Les "forzamos" a reelaborar el contenido aprendido e interiorizarlo, además de trabajar habilidades de comunicación, etc.
· En relación con la propuesta de enlaces con documentos alternativos, etc, podemos pedir que preparen un informe con sus "apuntes personales" del tema, indicando qué recursos han constituido su "ruta de aprendizaje".
Hasta aquí hemos visto posibilidades que parten de actividades convencionales y las enriquecen de una manera que si bien no es exclusiva de las TIC, lo cierto es que el empleo de la tecnología las hace manejables y factibles en el entorno de un aula y en la temporalización en que nos movemos.
En un siguiente paso podemos saltar a actividades que ya son propiamente TIC en cuanto a que se conciben sólo con el uso de la tecnología.

· Creación de un wiki sobre el tema, un espacio de creación colaborativo en el que cada uno aporta lo que sabe o ha averiguado
· Realización de un webquest. Se trata de un trabajo en el que pedimos a los alumnos llevar a cabo una tarea de características realistas a partir de una documentación que le proporcionamos y que está accesible a través de Internet.
· Realizar un vídeo digital sobre algún aspecto del tema de trabajo.
· Realizar un podcast sobre un tema de trabajo que sirva como material de estudio para la clase.

Una reflexión

Si nos fijamos en las propuestas que acabamos de realizar podemos observar algunas tendencias relacionadas con la profundidad con la que empleamos las posibilidades de las herramientas tecnológicas:
· Vamos potenciando la participación activa de los alumnos, pasando de la clase magistral o expositiva a trabajo por proyectos
· El tipo de procesamiento de la información que predomina se va haciendo más profundo cada vez: de un planteamiento más orientado a la reproducción de conocimientos, vamos pasando a uno que prima la elaboración de conocimiento nuevo
· Las actividades ponen en juego habilidades de más alto nivel cognitivo y también más generales: comunicación, planificación, etc.
· El trabajo pasa de organizarse individualmente a requerir trabajo cooperativo, por grupos
· Se abren puertas al tratamiento de la diversidad, bien porque se facilitan rutas de aprendizaje diferentes, bien porque cada alumno en su grupo puede aportar diferentes habilidades al proyecto
¿Estamos diciendo, entonces, que las TIC son la "panacea" con la que lograr una mejor enseñanza? No, ni mucho menos. Lo que ocurre es que si queremos llegar, con el tiempo, a una integración profunda de las TIC en nuestro trabajo de aula, descubriremos que eso sólo es posible si hemos superado algunos esquemas de la enseñanza tradicional.
Fundamentalmente veremos que el papel del alumno va a pasar de ser un reproductor de los conocimientos que se le transmiten a ser un autor de nuevos conocimientos. También veremos que el aprendizaje individual cede terreno a un entorno de colaboración que puede extenderse incluso más allá del aula. De hecho, nuestra relación con los alumnos cambiará en el sentido de que tendremos que actuar más en un papel de guías de aprendizaje que de transmisores de información.
En lugar de tratar de transmitir a los alumnos todos los conocimientos que necesiten saber, pasaríamos a tratar de ayudarles con nuestras propuestas a alcanzar esos conocimientos. Pero esto no es característico de un profesor que usa TIC, sino que es propio de un buen maestro. Un buen maestro que usa los recursos de que dispone para organizar una buena enseñanza.
Dicho de otro modo: si queremos conseguir una enseñanza así, las TIC nos proporcionan un buen abanico de herramientas con las que conseguirlo si las utilizamos. No van a cambiar nada que nosotros, como profesores/as no queramos cambiar.